adios a la plata
He estado hojeando uno de mis libros sobre fotografía contemporánea española. No es demasiado actual, Navidad de 1994, pero tampoco creo que sea importante eso en este momento. Mientras me tomaba una taza de café, iba revisando imágenes de Perez-Mínguez, Ouka Lele, Vallhonrat, Momeñe, Isabel Muñoz, Koldo Chamorro, las siempre originales y sugerentes de Chema Madoz y muchas más. Casi todas imágenes que un día, cuando daba mis primeros pasos en el mundo de la fotografía, Pedro me descubrió en aquel libro que nunca pude tener. Hoy se han rememorado, he vuelto a escuchar sus explicaciones y sus consejos. Entonces todo era plata, y escribíamos sobre ella, y la oxidábamos y la fijábamos al papel, para obtener una vez más una nueva dramática sobre el papel. Que diera qué hablar, y qué escuchar atónito con ansias irrefrenables de aprender. Conocimiento transmitido boca a boca.
Creíamos que toda la batalla se centraba en el reconocimiento de la fotografía como arte, la equiparación como tal, de la mano de disciplinas como la música o la literatura. Cortos de vista. Nos quedamos en los albores y no supimos ver, todo era lo mismo y no evolucionaban los discursos a la misma velocidad que su forma de expresión, sino que o hacía paralelamente a la tecnología, se apoyaba una en otra y se complementaban, ¡y de qué manera! La fotografía buscaba la mezcla entre diferentes artes, el mestizaje, la apertura de nuevas sendas, que implicaba cada día la necesidad de nuevas herramientas que permitieran explorar esos caminos, la mecánica resultó inutil frente a la electrónica, que te hacía más poderoso. Y la máquina mecánica quedó como ídolo, quedó como reservada para melancólicos. Pieza de museo.
Sonido de arrastres eléctricos, motores sensibles que zumban recogiendo la película. Zumbidos casi imperceptibles de los engranajes de avanzadísimas lentes. Precisión matemática. También se presupuestó, por alguna razón, por alguien, una no corta lista de respuestas que marcaron una clara carrera. Las imágenes bien enfocadas, bien contrastadas, bien reveladas. Que duren. Y el ojo, que no se canse. El ojo que quiere aprender, que necesita registrar. Pero todo devenía lo mismo, en un discurso circular sobre el problema de la forma en al obra de arte, como ya escribió Kandinsky. Encallados en problemas similares a los que ya resolvió la pintura, al final era forma, una vez más.
La tecnología es, como casi siempre, cruel. No existe el sentimiento, sólo la optimización hasta la grima. Y nuestras fotos, cada dí más nítidas, más afiladas, más técnicas. Muchas de las veces, menos honestas, más mentirosas y no solamente porque parcelen una realidad que para nadie es igual. Pocos vieron la proximidad del final del cercado mientras tenían la cabeza al ras del suelo paciendo en la pradera del éxito. Pero un día levantarán la cabeza.
Recientemente he queridoplantearme un ejercicio fotográfico, un reportaje que he planteado desde las dos perspectivas actuales. Lo he intentado resolver de manera pacífica con las dos tecnologías en mis manos, una cámara digital y una réflex más o menos clásica. Ha sido interesante poder comprobar las diferentes reacciones ante el manejo de tecnologías tan dispares. me refiero a que no ha sido sencillo plantear el reportaje con dos cámaras que han funcionado, inevitablemente, como filtros, a la hora de entender lo que al otro lado estaba ocurriendo. Dos sensaciones diferentes, dos caminares ni siquiera paralelos.
Me doy cuenta de que sigo sintiendo esa intranquilidad cuando aún no tengo el trabajo definitivo en papel en mi mano. Con el papel en blanco y negro, o color, me ha pasado siempre. Terminar el trabajo y ahora, el laboratorio, y observar on tus propios ojos, de nuevo, la magia de la aparición de la imagen ante nosotros. Cocinar la fotografía. A fuego lento frente a un microondas. Sentimientos a flor de piel frente al pop de la fotografía.
Ya desde el primer momento la forma de coger la cámara es diferente, pero me sigue gustando más la réflex tradicional, notar el peso del cuerpo, observar los leds a los lados de la imagen que se refleja en los espejos internos. Medir, preparar y disparar como descanso del alma para iniciar una nueva siguiente fase creativa. Operación matemática con el paso de los años más precisa, más veloz, más intuitiva y mucho más, determinante. El estilo se manifiesta más claramente como riqueza en el manejo de la medición, que se convierte en el pilar fundamental de éste, y a partir de ahí hablamos de capacidad humana, se acaba el interface. La verdad buscando una máscara, una política, como expresó Joel Peter Witkin, mientras era admirado, adorado, odiado, seguido y perseguido, con un discurso poéticamente crudo, dulcemente trágico e imprescindibleAuténtica pintura con luz. El final de la fotografía y de una etapa importante. Contenido y forma en perfecta confabulación solamente guiadas por la experiencia de un director de orquesta magnífico.
El fotoperiodismo pasaba hambre y tenía menos miedo que nunca, a pesar de las zancadillas contínuas. Volvía a ponerse de manifiesto un final, manipulado por la superproducción, por la velocidad, por la tecnología, que existe para tal efecto. La tecnocracia al servicio del ansia económica, de la riqueza y de la optimización. Renovarse o morir, renunciar a lo que ya era considerado como romántico o subirte al tren de la estructura piramidal de trabajo. No había elección. El camino, sembrado de cadáveres.
La forma misma de coger la cámara con las manos es ya determinante, y se trata de una cámara digital común, de las accesibles por todo el público, porque yo soy público desde hace mucho tiempo. Consumidor y no creador, en lo que a fotografía se refiere. Como decía un amigo fotógrafo, mayor que yo, "ya no se pasan facturas de 50.000 pelas, ya no se presupuestan". Porque en algún momento se ha abierto la puerta del Gran Ahorro, de la optimización de recursos y la exprimidora monetaria pone en marcha sus engranajes. "Ahora puedo yo hacer mis imágenes y ahorrarme dinero" y calidad en el trabajo, apunto yo. Porque la educación del ojo no es una cuestión, precisamente, de escatimar en tiempo ni dinero, no es una cuestión solamente de optimización. Total, que nos mandaron al banquillo.
No hay suficiente luz, habrá que forzar la película ... latitud de exposición, cálculos mentales rápidos, pero ya no tanto.
Panel de control > sensibilidad > 400 (¿Cómo sobrerevelo para compensar la subexposición sin perder demasiada objetividad?)
Volver a escuchar el sube y baja del espejo, el deslizar de las cortinillas. Tener que agacharse uno, que enfocar a mano dando vueltas al objetivo, a la vez el enfoque a la vez la apertura. Músculos anquilosados. El disparador, también en el costado de la cámara, para tomas verticales, el ojo del cineasta siempre ve en apaisado, y nos deforma nuestro propio modo de ver la vida. La fotografía mira, también, observando de arriba hacia abajo, o viceversa. Para eso tienen algunas cámaras un botón disparador en su lado derecho.
Si fuerzo, refuerzo el grano, que tendré que añadir yo con filtros de software libre. Espero que no se me pase de la raya, que sea creíble y pueda poner debajo Kodak PlusX Pan o algo similar. Al fín y al cabo no voy a vender una sola imagen ...
Acabado el trabajo, la cámara descansa colgada de mi hombro, debidamente protegica con el objetivo vuelto hacia el cuerpo, debajo del brazo. Las cremalleras rozan el parasol metálico y tienen un sonido característico. Ya tiene una solera y muchas experiencias que contar, se nota. Me lío un cigarrillo y fumo tranquilamente mientras elimino algunas de las fotos que ya nunca me podrán inspirar dentro de unos años en sucesivas revisiones del archivo. necesito liberar espacio porque no tengo otra tarjeta Compact Flash. Me veo forzado a no poder utilizar de mis propios errores como biblioteca de ideas por falta de dinero. Tendré que ahorrar.
En casa descargar las imágenes de la tarjeta Compact Flash al disco duro del ordenador ... quince minutos ... La semana que viene, cuando esté en Madrid, llevaré estos tres rollos a revelar. Esta vez el nerviosismo me va a costar la nada despreciable cantidad de 8 /rollo y unos 5 cada hoja de contactos. Madre mía, que precios ...
Veo una Fuji Velvia por 11.75 y me quedo alucinado, no incluye revelado en ese precio. Era cara, pero tanto ...
Ahora tengo las 42 fotos digitales delante, en una carpeta virtual, y puedo elegir las que me interesan hoy, las demás es posible que tengan que ser borradas para mantener el disco duro optimizado, aprovechado el espacio al máximo. La proyección de diapositivas pasa delante de mí mostrándome las imagenes registradas. Mientras, mis rollos estarán siendo sumergidos en otro lugar, colgados, cortados, montados en la prensa e impresionados sobre un papel que ahora sólo podía ser de 15 x 20 cm. Los restos seguramente. Retales ...
Herramientas > niveles de luz > modificar [ y se abrirá una paleta con herramientas "deslizantes", shortcut May + F1 ]. La imagen aparece como con un sobrerevelado, pero sólo "como" porque va hacia delante y hacia atrás facilmente. Puede usted elegir entre gran cantidad de cantidades de luz, si no le gusta, siempre puede volver un paso atrás [ Ctrl + Z ] tantas veces como usted desee y su memoria se lo permita.
La ampliadora proyecta una imagen negativa de la escena y busco los lugares en los que debo realizar mis tiras de prueba. El proceso continua ... Grabar el CD con las imágenes elegidas y entregarlo a un sitio en donde pulsan un botón que dice "PRINT". Los cabezales, con precisión absoluta, de un lado al otro del papel, dibujando, escribiendo.
Los haluros se van haciendo visibles durante el proceso del revelado, mediante el cual se van volviendo, lentamente, grises en diferentes gradaciones, casi infinitas. El blanco es el del papel, siempre. 256 grises [ aceptar ] resignándose. Convertir a TIFF en blanco y negro perfecto, puro negro EPSON profesional, estable y neutro.
La copia queda enrollada una vez seca. Procédase al planchado del papel baritado para lograr el resultado perfecto. ¡Estupendo!
Después de haber estado hojeando el libro de fotografía contemporánea española, me sigue encantando el trabajo de Rafa Navarro, de Campano y de García Alix.
Creíamos que toda la batalla se centraba en el reconocimiento de la fotografía como arte, la equiparación como tal, de la mano de disciplinas como la música o la literatura. Cortos de vista. Nos quedamos en los albores y no supimos ver, todo era lo mismo y no evolucionaban los discursos a la misma velocidad que su forma de expresión, sino que o hacía paralelamente a la tecnología, se apoyaba una en otra y se complementaban, ¡y de qué manera! La fotografía buscaba la mezcla entre diferentes artes, el mestizaje, la apertura de nuevas sendas, que implicaba cada día la necesidad de nuevas herramientas que permitieran explorar esos caminos, la mecánica resultó inutil frente a la electrónica, que te hacía más poderoso. Y la máquina mecánica quedó como ídolo, quedó como reservada para melancólicos. Pieza de museo.
Sonido de arrastres eléctricos, motores sensibles que zumban recogiendo la película. Zumbidos casi imperceptibles de los engranajes de avanzadísimas lentes. Precisión matemática. También se presupuestó, por alguna razón, por alguien, una no corta lista de respuestas que marcaron una clara carrera. Las imágenes bien enfocadas, bien contrastadas, bien reveladas. Que duren. Y el ojo, que no se canse. El ojo que quiere aprender, que necesita registrar. Pero todo devenía lo mismo, en un discurso circular sobre el problema de la forma en al obra de arte, como ya escribió Kandinsky. Encallados en problemas similares a los que ya resolvió la pintura, al final era forma, una vez más.
La tecnología es, como casi siempre, cruel. No existe el sentimiento, sólo la optimización hasta la grima. Y nuestras fotos, cada dí más nítidas, más afiladas, más técnicas. Muchas de las veces, menos honestas, más mentirosas y no solamente porque parcelen una realidad que para nadie es igual. Pocos vieron la proximidad del final del cercado mientras tenían la cabeza al ras del suelo paciendo en la pradera del éxito. Pero un día levantarán la cabeza.
Recientemente he queridoplantearme un ejercicio fotográfico, un reportaje que he planteado desde las dos perspectivas actuales. Lo he intentado resolver de manera pacífica con las dos tecnologías en mis manos, una cámara digital y una réflex más o menos clásica. Ha sido interesante poder comprobar las diferentes reacciones ante el manejo de tecnologías tan dispares. me refiero a que no ha sido sencillo plantear el reportaje con dos cámaras que han funcionado, inevitablemente, como filtros, a la hora de entender lo que al otro lado estaba ocurriendo. Dos sensaciones diferentes, dos caminares ni siquiera paralelos.
Me doy cuenta de que sigo sintiendo esa intranquilidad cuando aún no tengo el trabajo definitivo en papel en mi mano. Con el papel en blanco y negro, o color, me ha pasado siempre. Terminar el trabajo y ahora, el laboratorio, y observar on tus propios ojos, de nuevo, la magia de la aparición de la imagen ante nosotros. Cocinar la fotografía. A fuego lento frente a un microondas. Sentimientos a flor de piel frente al pop de la fotografía.
Ya desde el primer momento la forma de coger la cámara es diferente, pero me sigue gustando más la réflex tradicional, notar el peso del cuerpo, observar los leds a los lados de la imagen que se refleja en los espejos internos. Medir, preparar y disparar como descanso del alma para iniciar una nueva siguiente fase creativa. Operación matemática con el paso de los años más precisa, más veloz, más intuitiva y mucho más, determinante. El estilo se manifiesta más claramente como riqueza en el manejo de la medición, que se convierte en el pilar fundamental de éste, y a partir de ahí hablamos de capacidad humana, se acaba el interface. La verdad buscando una máscara, una política, como expresó Joel Peter Witkin, mientras era admirado, adorado, odiado, seguido y perseguido, con un discurso poéticamente crudo, dulcemente trágico e imprescindibleAuténtica pintura con luz. El final de la fotografía y de una etapa importante. Contenido y forma en perfecta confabulación solamente guiadas por la experiencia de un director de orquesta magnífico.
El fotoperiodismo pasaba hambre y tenía menos miedo que nunca, a pesar de las zancadillas contínuas. Volvía a ponerse de manifiesto un final, manipulado por la superproducción, por la velocidad, por la tecnología, que existe para tal efecto. La tecnocracia al servicio del ansia económica, de la riqueza y de la optimización. Renovarse o morir, renunciar a lo que ya era considerado como romántico o subirte al tren de la estructura piramidal de trabajo. No había elección. El camino, sembrado de cadáveres.
La forma misma de coger la cámara con las manos es ya determinante, y se trata de una cámara digital común, de las accesibles por todo el público, porque yo soy público desde hace mucho tiempo. Consumidor y no creador, en lo que a fotografía se refiere. Como decía un amigo fotógrafo, mayor que yo, "ya no se pasan facturas de 50.000 pelas, ya no se presupuestan". Porque en algún momento se ha abierto la puerta del Gran Ahorro, de la optimización de recursos y la exprimidora monetaria pone en marcha sus engranajes. "Ahora puedo yo hacer mis imágenes y ahorrarme dinero" y calidad en el trabajo, apunto yo. Porque la educación del ojo no es una cuestión, precisamente, de escatimar en tiempo ni dinero, no es una cuestión solamente de optimización. Total, que nos mandaron al banquillo.
No hay suficiente luz, habrá que forzar la película ... latitud de exposición, cálculos mentales rápidos, pero ya no tanto.
Panel de control > sensibilidad > 400 (¿Cómo sobrerevelo para compensar la subexposición sin perder demasiada objetividad?)
Volver a escuchar el sube y baja del espejo, el deslizar de las cortinillas. Tener que agacharse uno, que enfocar a mano dando vueltas al objetivo, a la vez el enfoque a la vez la apertura. Músculos anquilosados. El disparador, también en el costado de la cámara, para tomas verticales, el ojo del cineasta siempre ve en apaisado, y nos deforma nuestro propio modo de ver la vida. La fotografía mira, también, observando de arriba hacia abajo, o viceversa. Para eso tienen algunas cámaras un botón disparador en su lado derecho.
Si fuerzo, refuerzo el grano, que tendré que añadir yo con filtros de software libre. Espero que no se me pase de la raya, que sea creíble y pueda poner debajo Kodak PlusX Pan o algo similar. Al fín y al cabo no voy a vender una sola imagen ...
Acabado el trabajo, la cámara descansa colgada de mi hombro, debidamente protegica con el objetivo vuelto hacia el cuerpo, debajo del brazo. Las cremalleras rozan el parasol metálico y tienen un sonido característico. Ya tiene una solera y muchas experiencias que contar, se nota. Me lío un cigarrillo y fumo tranquilamente mientras elimino algunas de las fotos que ya nunca me podrán inspirar dentro de unos años en sucesivas revisiones del archivo. necesito liberar espacio porque no tengo otra tarjeta Compact Flash. Me veo forzado a no poder utilizar de mis propios errores como biblioteca de ideas por falta de dinero. Tendré que ahorrar.
En casa descargar las imágenes de la tarjeta Compact Flash al disco duro del ordenador ... quince minutos ... La semana que viene, cuando esté en Madrid, llevaré estos tres rollos a revelar. Esta vez el nerviosismo me va a costar la nada despreciable cantidad de 8 /rollo y unos 5 cada hoja de contactos. Madre mía, que precios ...
Veo una Fuji Velvia por 11.75 y me quedo alucinado, no incluye revelado en ese precio. Era cara, pero tanto ...
Ahora tengo las 42 fotos digitales delante, en una carpeta virtual, y puedo elegir las que me interesan hoy, las demás es posible que tengan que ser borradas para mantener el disco duro optimizado, aprovechado el espacio al máximo. La proyección de diapositivas pasa delante de mí mostrándome las imagenes registradas. Mientras, mis rollos estarán siendo sumergidos en otro lugar, colgados, cortados, montados en la prensa e impresionados sobre un papel que ahora sólo podía ser de 15 x 20 cm. Los restos seguramente. Retales ...
Herramientas > niveles de luz > modificar [ y se abrirá una paleta con herramientas "deslizantes", shortcut May + F1 ]. La imagen aparece como con un sobrerevelado, pero sólo "como" porque va hacia delante y hacia atrás facilmente. Puede usted elegir entre gran cantidad de cantidades de luz, si no le gusta, siempre puede volver un paso atrás [ Ctrl + Z ] tantas veces como usted desee y su memoria se lo permita.
La ampliadora proyecta una imagen negativa de la escena y busco los lugares en los que debo realizar mis tiras de prueba. El proceso continua ... Grabar el CD con las imágenes elegidas y entregarlo a un sitio en donde pulsan un botón que dice "PRINT". Los cabezales, con precisión absoluta, de un lado al otro del papel, dibujando, escribiendo.
Los haluros se van haciendo visibles durante el proceso del revelado, mediante el cual se van volviendo, lentamente, grises en diferentes gradaciones, casi infinitas. El blanco es el del papel, siempre. 256 grises [ aceptar ] resignándose. Convertir a TIFF en blanco y negro perfecto, puro negro EPSON profesional, estable y neutro.
La copia queda enrollada una vez seca. Procédase al planchado del papel baritado para lograr el resultado perfecto. ¡Estupendo!
Después de haber estado hojeando el libro de fotografía contemporánea española, me sigue encantando el trabajo de Rafa Navarro, de Campano y de García Alix.
0 comentarios