querida madre
ahora he podido encontrar un hueco en el tiempo para poder escribirte unas líneas, que desde aquel 4 de octubre no he escrito demasiado acerca de esto. No sé bien por qué lo hago, quizá es porque algunos días necesito pensar en tí, porque te echo de menos cada día, no lo sé ...
ya ves cómo están las cosas: pinto como un loco, un poco agobiado por querer cumplir adecuadamente para lo que va a ser mi presentación, mi puesta de largo. Cuánto habías esperado tú este momento ¿verdad? Cada día, cuando estoy rodeado de mis trabajos, trato de explicártelos de alguna manera, trato de explicármelos también a mí mismo porque muchas veces las cosas me salen, no las pinto premeditadamente. Salen como un vómito, con esa necesidad tan grande que he tenido siempre de contar mis cosas más íntimas a los que me quieren. Entonces empieza el torbellino de la pintura, me pongo a manejar las herramientas a toda velocidad, trato de sacar los matices más adecuados a cada parte de cada pieza, intentando escribir el paso del tiempo y el testimonio en colchones que rebosan de sentimientos, unas veces tristes, otras alegres, otras tiernos, dulces, como de niño pequeño, otras terribles ... otras sobrecogedores.
¿sabes? Ahora estoy saliendo con una chica. Es una mujer maravillosa, trabajadora, capaz, inteligente, dulce y segura de sí misma, que un día me dijo que uno de mis cuadros le estremeció. Apareció en mi vida, sin avisar, como más me gusta, con un beso. Te encantaría, estoy seguro.
No es una relación sencilla de llevar porque las condiciones de vida de ella y mías son bien distintas, somos diferentes aunque casi siempre existe un punto de conexión entre su forma de ver las cosas y la mía, algo que nos une. Estoy enamorado de ella, sí. La amo como nunca he amado a nadie y tampoco puedo dejar de pensar en ella; bueno, no puedo o no quiero ... ha sido muy especial para mí y, aunque yo sé que mi futuro es incierto, que es bastante inestable y todas esas cosas, ella me regala ilusiones hablándome de futuros que me hacen soñar. A veces tenemos diferencias pero con un poco de esfuerzo las vamos solucionando, y todo vuelve a sonrerir, porque ¿sabes? todo ha cambiado mucho desde que la conocí, sí, demasiado. Ahora tengo unas ganas enormes de vivir, me despierto por las mañanas cantando y con muchas ganas de hacer tantas cosas. Nada que ver con cómo estaba en las fechas en que te fuiste, completamente diferente. Poco a poco voy aprendiendo cosas nuevas en esto del amor que, como ya sabes, no he tenido mucha suerte últimamente ... pero esta vez tengo la firme intención de no dejarla pasar, merece la pena. Ella me quiere también, estoy seguro, aunque sé que a veces acaba harta de mí, de mi excesiva reflexión y de que me coma demasiado la cabeza, de la velocidad a la que suceden las cosas en mi cabeza y en mi vida, pero sé que no es por mí ni por nada que haya estado haciendo mal. Yo creo que me entiende, o eso me dice, sé que me apoya y todas esas cosas, pero entiendo que no es sencillo y que debe tener mucha paciencia para conocerme y quererme de verdad. De todos modos puedes estar tranquila porque yo creo que sí tendrá esa paciencia que necesita. Yo por mi lado intento entenderla a ella, sus semanas estresantes, la presión de su trabajo, sus fines de semana durmiendo, su independencia ... lo comprendo porque esa es la forma que yo entiendo como "amar": entender las circunstancias de los demás y respetarlas buscando tu hueco entre ellas, ganándotelo; y la amo, como te digo. Estoy seguro que si un día la pudieras conocer, te gustaría, y yo creo que le gustarías mucho a ella, y que ella entendería más cosas de mí si habláseis, que sé que lo haríais, muchas veces.
en fín, ahora queda poco para que, por fín, pueda colgar mis obras en la pared de una galería y pueda comprobar qué piensa la gente de ellas. Estoy nervioso, bastante alterado, pero me dicen que es lo normal en estos casos. De todos modos, no he dejado de trabajar duro cada día, como lo he hecho en estos dos últimos años en Madrid ... ya sabes.
estoy muy expectante con respecto a cómo se vean mis cuadros porque mi futuro depende de esta exposición casi exclusivamente. Cuando te digo mi futuro me refiero a casi todo lo que implica. ¡Ah! por cierto, antes de que se me olvide, seguramente en julio vuelva a Madrid, por muchas razones. Vuelvo a casa, con papá. No sé si para hacerle compañía a él o él a mí, para poder estar más cerca de las cosas que necesito, para poder ahorrar, que me hace falta, y para estar un poco más cerca de ella. Es una decisión que ya hablamos los dos antes de que te fueses, tenía que tomarla ya y creo que este es el mejor momento: cuando descuelgue los cuadros de la sala. Todavía no he hablado con papá, pero tengo que hacerlo. A Mónica le parece muy bien que lo haga así, muy sensato, de hecho lo hemos comentado entre los dos y estamos de acuerdo. Va a ser duro, lo sé. Después de casi quince años de independencia, el hermano mayor se vuelve a casa por haber hecho una apuesta demasiado "en serio", no ha perdido, pero se tambalea y necesita tiempo y apoyo. Demasiado tiempo solo ¿verdad? Pero no voy a sentirme frustrado, solamente necesitaré un tiempo para adaptarme y seguir volando, como hasta ahora.
por lo demás, hay poco que contar, hago pocas cosas más porque pintar me absorbe todo mi tiempo y el poco que me sobra, se lo regalo a mi relación con Mónica. Pero se puede decir que por ahora me siento muy bien así. Después de la exposición seguro que la cosa cambia, que todo va mejor y que me relajaré, ya verás como sí. De momento me conformo con seguir acostándome por las noches y durmiendo plácidamente porque eso significa que me siento satisfecho con lo que he hecho durante el día.
no dejo de echarte de menos, mamá, cada día.
escrito el 2005 abr 12. 13:28
ya ves cómo están las cosas: pinto como un loco, un poco agobiado por querer cumplir adecuadamente para lo que va a ser mi presentación, mi puesta de largo. Cuánto habías esperado tú este momento ¿verdad? Cada día, cuando estoy rodeado de mis trabajos, trato de explicártelos de alguna manera, trato de explicármelos también a mí mismo porque muchas veces las cosas me salen, no las pinto premeditadamente. Salen como un vómito, con esa necesidad tan grande que he tenido siempre de contar mis cosas más íntimas a los que me quieren. Entonces empieza el torbellino de la pintura, me pongo a manejar las herramientas a toda velocidad, trato de sacar los matices más adecuados a cada parte de cada pieza, intentando escribir el paso del tiempo y el testimonio en colchones que rebosan de sentimientos, unas veces tristes, otras alegres, otras tiernos, dulces, como de niño pequeño, otras terribles ... otras sobrecogedores.
¿sabes? Ahora estoy saliendo con una chica. Es una mujer maravillosa, trabajadora, capaz, inteligente, dulce y segura de sí misma, que un día me dijo que uno de mis cuadros le estremeció. Apareció en mi vida, sin avisar, como más me gusta, con un beso. Te encantaría, estoy seguro.
No es una relación sencilla de llevar porque las condiciones de vida de ella y mías son bien distintas, somos diferentes aunque casi siempre existe un punto de conexión entre su forma de ver las cosas y la mía, algo que nos une. Estoy enamorado de ella, sí. La amo como nunca he amado a nadie y tampoco puedo dejar de pensar en ella; bueno, no puedo o no quiero ... ha sido muy especial para mí y, aunque yo sé que mi futuro es incierto, que es bastante inestable y todas esas cosas, ella me regala ilusiones hablándome de futuros que me hacen soñar. A veces tenemos diferencias pero con un poco de esfuerzo las vamos solucionando, y todo vuelve a sonrerir, porque ¿sabes? todo ha cambiado mucho desde que la conocí, sí, demasiado. Ahora tengo unas ganas enormes de vivir, me despierto por las mañanas cantando y con muchas ganas de hacer tantas cosas. Nada que ver con cómo estaba en las fechas en que te fuiste, completamente diferente. Poco a poco voy aprendiendo cosas nuevas en esto del amor que, como ya sabes, no he tenido mucha suerte últimamente ... pero esta vez tengo la firme intención de no dejarla pasar, merece la pena. Ella me quiere también, estoy seguro, aunque sé que a veces acaba harta de mí, de mi excesiva reflexión y de que me coma demasiado la cabeza, de la velocidad a la que suceden las cosas en mi cabeza y en mi vida, pero sé que no es por mí ni por nada que haya estado haciendo mal. Yo creo que me entiende, o eso me dice, sé que me apoya y todas esas cosas, pero entiendo que no es sencillo y que debe tener mucha paciencia para conocerme y quererme de verdad. De todos modos puedes estar tranquila porque yo creo que sí tendrá esa paciencia que necesita. Yo por mi lado intento entenderla a ella, sus semanas estresantes, la presión de su trabajo, sus fines de semana durmiendo, su independencia ... lo comprendo porque esa es la forma que yo entiendo como "amar": entender las circunstancias de los demás y respetarlas buscando tu hueco entre ellas, ganándotelo; y la amo, como te digo. Estoy seguro que si un día la pudieras conocer, te gustaría, y yo creo que le gustarías mucho a ella, y que ella entendería más cosas de mí si habláseis, que sé que lo haríais, muchas veces.
en fín, ahora queda poco para que, por fín, pueda colgar mis obras en la pared de una galería y pueda comprobar qué piensa la gente de ellas. Estoy nervioso, bastante alterado, pero me dicen que es lo normal en estos casos. De todos modos, no he dejado de trabajar duro cada día, como lo he hecho en estos dos últimos años en Madrid ... ya sabes.
estoy muy expectante con respecto a cómo se vean mis cuadros porque mi futuro depende de esta exposición casi exclusivamente. Cuando te digo mi futuro me refiero a casi todo lo que implica. ¡Ah! por cierto, antes de que se me olvide, seguramente en julio vuelva a Madrid, por muchas razones. Vuelvo a casa, con papá. No sé si para hacerle compañía a él o él a mí, para poder estar más cerca de las cosas que necesito, para poder ahorrar, que me hace falta, y para estar un poco más cerca de ella. Es una decisión que ya hablamos los dos antes de que te fueses, tenía que tomarla ya y creo que este es el mejor momento: cuando descuelgue los cuadros de la sala. Todavía no he hablado con papá, pero tengo que hacerlo. A Mónica le parece muy bien que lo haga así, muy sensato, de hecho lo hemos comentado entre los dos y estamos de acuerdo. Va a ser duro, lo sé. Después de casi quince años de independencia, el hermano mayor se vuelve a casa por haber hecho una apuesta demasiado "en serio", no ha perdido, pero se tambalea y necesita tiempo y apoyo. Demasiado tiempo solo ¿verdad? Pero no voy a sentirme frustrado, solamente necesitaré un tiempo para adaptarme y seguir volando, como hasta ahora.
por lo demás, hay poco que contar, hago pocas cosas más porque pintar me absorbe todo mi tiempo y el poco que me sobra, se lo regalo a mi relación con Mónica. Pero se puede decir que por ahora me siento muy bien así. Después de la exposición seguro que la cosa cambia, que todo va mejor y que me relajaré, ya verás como sí. De momento me conformo con seguir acostándome por las noches y durmiendo plácidamente porque eso significa que me siento satisfecho con lo que he hecho durante el día.
no dejo de echarte de menos, mamá, cada día.
escrito el 2005 abr 12. 13:28
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